AMATERASU
YOKAI
KAPPA
TENGU
KYUBI
47 RONIN
MOMOTARO
TANABATA
La leyenda de Amaterasu y Susanoo
La leyenda de Amaterasu y Susanoo es una de las historias más importantes de la mitología japonesa y está relacionada con el origen de la dinastía imperial y el culto al sol en Japón. Según la leyenda, Amaterasu y su hermano Susanoo eran dos de los hijos del dios creador Izanagi y su esposa Izanami. Juntos, junto con su hermano Tsukuyomi, la diosa de la luna, formaban los tres dioses celestiales primordiales. Tras este nacimiento, Izanagi decidió que debería dividir los poderes del mundo entre estos hijos suyos. Así pues, a Amaterasu se le entregó el sol y el cielo, a Tsukuyomi se le hizo entrega de la luna y la noche y a Susanoo el poder sobre los océanos. A pesar de este reparto, cuenta la leyenda que Susanoo no estaba muy contento con el reparto de las habilidades y poderes. Al parecer, esta deidad tenía la fuerte convicción de que era el más listo de todos, el más fuerte, el más capacitado y por tanto el que más poder debería recibir de su padre. La historia comienza con Susanoo quien decidió que se enfrentaría a su hermana, así pues, sus ataques se centraron en la figura de Amaterasu. Este dios retó a su hermana a un duelo para ver quien era capaz de crear más dioses. Amaterasu aceptó, cogió la espada de Susanoo y la partió en tres trozos de los que nacieron unos 3 dioses. Susanoo cogió los collares de Amaterasu y creó 5 dioses más. El problema comenzó cuando ambos empezaron a discutir sobre la custodia de estos dioses. A partir de ese momento Susanoo parece perder el juicio. Comienza a realizar una serie de acciones que no harán más que enfadar a su hermana. Arrasa los campos de arroz, llena todos los canales de irrigación de agua y arroja excrementos en los palacios y templos de Amaterasu. A pesar de que la diosa ruega a su hermano que se calme y no haga más destrozos, el dios parece estar en un estado de cólera imparable. La acción que termina con la paciencia de Amaterasu viene originada por el asesinato a manos de Susanoo del caballo celestial. No contento con su muerte corta su cabeza y la lanza al palacio en el que las doncellas de Amaterasu tejían el mundo. Muchas de ellas mueren y Amaterasu decide que esta será la última acción que verá de su hermano. Las acciones de Susanoo causaron tanto malestar que los otros dioses lo expulsaron del cielo y lo desterraron a la Tierra. Después de ser desterrado, Susanoo vagó por la Tierra, lleno de ira y resentimiento. En un momento, se encontró con una familia que estaba llorando porque su madre había sido devorada por un monstruo serpiente. Susanoo prometió ayudar a la familia y mató al monstruo, encontrando entre sus colmillos una espada divina llamada Kusanagi-no-Tsurugi. En cuanto a la diosa Amaterasu, luego de ver el caos que Susanoo había generado, decide que esta será la última acción que vería de su hermano. La diosa se encierra en una oscura cueva dejando sumido al mundo en una absoluta oscuridad. A partir de ese momento la podredumbre se apodera de la tierra, los malos espíritus salen de sus escondites y el caos comienza a reinar. Para solucionar este problema se reunieron aproximadamente ocho millones de Kami (espíritus de la naturaleza) e idearon un plan para que la diosa saliera de su escondite. Colocaron un espejo en la entrada de su guarida y comenzaron a festejar. No paraban de bailar y danzar haciendo entender a Amaterasu que estaban dando la bienvenida a una nueva deidad. Esto generó bastante curiosidad en la diosa que poco a poco fue saliendo de la cueva. Al ver su reflejo en el espejo quedó completamente encandilada y fascinada. En ese momento los Kami se aprovechan y cierran la cueva tras ella, convenciéndola después de que tenía que volver a alumbrar la tierra. Más tarde, Susanoo se reconcilió con su hermana Amaterasu y le entregó la espada Kusanagi como una ofrenda de paz. En otra versión de la historia, Susanoo desafía a Amaterasu a una serie de desafíos divinos para demostrar su valía y obtener el reconocimiento de la diosa del sol. Finalmente, Amaterasu y Susanoo establecieron una tregua y Susanoo se comprometió a gobernar sobre los mares y los océanos mientras que Amaterasu se convertiría en la gobernante del cielo y del sol. Esta reconciliación permitió que la luz volviera al mundo, trayendo consigo la paz y la prosperidad. La leyenda de Amaterasu y Susanoo es una historia que explora temas de reconciliación, redención y la importancia del equilibrio entre el caos y el orden en el mundo. También ha tenido un profundo impacto en la cultura japonesa, influyendo en las creencias religiosas, la política y las artes a lo largo de los siglos. Amaterasu en particular es reverenciada como una de las deidades más importantes del panteón sintoísta y es considerada la antepasada divina de la dinastía imperial japonesa. La leyenda de Amaterasu y Susanoo es una parte integral de la mitología japonesa, pero no hay un lugar específico que se pueda visitar para experimentar esta historia en forma de un sitio turístico dedicado. Sin embargo, hay varios lugares en Japón asociados con el culto a Amaterasu y el sintoísmo en general que podrían ofrecer una experiencia espiritual relacionada.
- Santuario de Ise (Ise Jingu): Este es uno de los santuarios más importantes y sagrados de Japón, dedicado a la diosa del sol, Amaterasu. Aunque el santuario no está específicamente asociado con la historia de Amaterasu y Susanoo, es el principal lugar de adoración para los seguidores del sintoísmo y ofrece una experiencia espiritual profunda.
Yōkai
Los yōkai son una amplia y variada categoría de criaturas sobrenaturales en el folclore japonés, que incluyen desde espíritus y demonios hasta monstruos y fantasmas. La palabra "yōkai" se puede traducir aproximadamente como "aparición", "espíritu" o "fantasma", y estas entidades ocupan un lugar central en la mitología y las historias populares de Japón. Los yōkai han sido parte de la cultura japonesa desde hace siglos y se mencionan en textos antiguos como el "Nihon Shoki" y el "Kojiki". Estos seres a menudo se usan para explicar fenómenos naturales, eventos inexplicables o comportamientos inusuales. Hay muchas categorías de yōkai, algunas de las cuales incluyen: Obake/Obakemono (espíritus que pueden cambiar de forma), Yūrei (fantasmas de personas fallecidas, generalmente con asuntos pendientes en el mundo de los vivos), Tsukumogami (Objetos inanimados que, después de cumplir 100 años, adquieren vida y personalidad), Tengu (seres con características aviares y humanas, conocidos como maestros de las artes marciales), Kappa (criaturas acuáticas traviesas con forma de tortuga y aspectos humanos), entre otras. Los yōkai no solo forman parte de cuentos de terror, sino que también son una parte integral de la cultura japonesa, representando miedos, enseñanzas morales y la maravilla de lo inexplicable. Aparecen en el arte, la literatura, el teatro y, en tiempos modernos, en manga, anime y videojuegos. A través de estas historias, los yōkai continúan fascinando e inspirando a la gente, manteniendo viva una parte esencial del patrimonio cultural japonés. Si estás interesado en explorar lugares en Japón relacionados con los yōkai, aquí tienes algunos destinos recomendados:
- GeGeGe no Yokai Street en Sakaiminato: Es una calle temática dedicada a los yōkai, con estatuas y tiendas que venden productos relacionados con estos seres.
- Museo Mizuki Shigeru en Sakaiminato: Este museo está dedicado a Mizuki Shigeru, un famoso mangaka conocido por su trabajo sobre yōkai. El museo ofrece una visión profunda de la vida y obra de Shigeru, así como exhibiciones sobre varios yōkai.
La leyenda de Kappa
Los kappa son criaturas legendarias del folclore japonés que habitan en ríos y estanques. Se dice que son traviesos y pueden ser peligrosos para los humanos. La leyenda cuenta cómo se pueden apaciguar con pepinos o superándolos en desafíos de sumo. La leyenda dice que los kappas habitan en los lagos japoneses, cuando un humano o animal se acerca, el kappa lo atrapa para luego devorarlo. También dicen que va a las aldeas a comer niños pequeños. Sin embargo, existe un modo de librarse del kappa. Los kappas dependen del agua que está en el cuenco de su cabeza, sin el agua podrían perder toda su energía, incluso morir. Por eso, si les haces una reverencia (los kappas son muy corteses, si tú les haces una reverencia, el kappa dejará lo que esté haciendo para devolvértela) se les caerá todo el agua que tienen en el cuenco, entonces puedes aprovechar para huir. Además de los niños, les encanta el pepino, y las madres japonesas aprovechan para echar los pepinos a los lagos y que no se coman a los niños. Los kappas saben hablar japonés, y pueden relacionarse con los humanos. Incluso puede que hagan una tarea si los humanos a cambio les dan pepinos. También hay Kappas que son muy amigos de los humanos, les ayudan a regar el huerto, e incluso les enseñan trucos de medicina. EL lugar mejor conocido donde se afirma que residen los Kappa son las aguas de Kappabuchi en Tōno, prefectura de Iwate. En el templo budista Jōkenji cercano ha dedicado la estatua del perro komainu para honrar al kappa, que según la leyenda ayudó a extinguir el fuego del templo. El kappa también es venerado en el templo budista Sogenji en el distrito Asakusa de Tokio, donde según la tradición, está consagrado dentro de la sala de la capilla el brazo momificado de un kappa.
- Templo Jōkenj (Iwate): Es el lugar más conocido donde se ha afirmado que supuestamente reside un kappa, es en las aguas del río Kappabuchi, en la ciudad de Tōno, Prefectura de Iwate. El templo budista local de Jōkenji ha dedicado una estatua de perro komainu para honrar al kappa, que según la leyenda ayudó a extinguir el fuego del templo. El kappa también es venerado en el templo budista de Sogenji en el distrito de Asakusa en Tokio, donde según la tradición, un brazo momificado de un kappa permanece dentro de la sala de la capilla.
- Kappa Bridge (Kappa-bashi), Nagano: El Puente Kappa, ubicado en el Parque Nacional de Kamikochi en la Prefectura de Nagano, es un lugar escénico rodeado de hermosos paisajes montañosos.
Tengu
La leyenda de los tengu es una parte fascinante del folclore japonés, llena de misterio y poder. Los tengu son seres sobrenaturales que, según la tradición, habitan en las montañas y los bosques de Japón. A menudo son representados como criaturas con apariencia de pájaro o humanos con rasgos de aves, como alas y largas narices. Una de las leyendas más conocidas sobre los tengu es su origen como antiguos guerreros o monjes budistas que, debido a su orgullo, arrogancia o malas acciones en vida, son transformados en estas criaturas míticas como castigo. Convertidos en tengu, estos seres tienen la tarea de redimirse o cumplir ciertas funciones en el mundo espiritual. Según algunas versiones de la leyenda, los tengu son vistos como guardianes de los bosques y las montañas, protegiendo la naturaleza y sus habitantes. Se les atribuye el poder de controlar el viento y los elementos naturales, así como habilidades en las artes marciales y la magia. También se dice que son maestros en el uso de la espada y que enseñan a humanos valientes las técnicas de combate. Sin embargo, los tengu también pueden ser vistos como seres traviesos y juguetones, que disfrutan de jugar bromas a los viajeros que se aventuran en las montañas. A menudo se les representa como seres que desorientan a los humanos, haciéndolos perderse en los senderos o creando ilusiones para confundirlos. Una de las características más distintivas de los tengu es su larga nariz, que simboliza su sabiduría y su capacidad para percibir la verdad y la falsedad en el mundo. Se dice que cuanto más largo es el pico del tengu, más poderoso y sabio es. En cuanto a lugares para visitar relacionados con los tengu en Japón, Monte Takao en Tokio y Monte Kurama en Kioto son dos destinos populares. Estas montañas tienen una rica historia en la mitología japonesa y están asociadas con los tengu, con numerosos santuarios y templos dedicados a estas criaturas míticas.
- Monte Kurama- Kurama-dera (Kyoto): El monte Kurama es conocido por ser un lugar asociado con los Tengu, especialmente en el templo Kurama-dera. Este lugar es famoso por sus leyendas de Tengu y se cree que estos seres habitan en el área. Es un lugar popular para hacer senderismo y experimentar la naturaleza mientras se aprende sobre la mitología de los Tengu. En este lugar también podemos encontrar festivales relacionados a los Tengu. Este festival se celebra el 22 de octubre en el área de Kurama y es uno de los festivales más espectaculares de Kyoto. El festival está relacionado con la creencia en los Tengu y presenta desfiles de antorchas, danzas y rituales que buscan rendir homenaje a estas criaturas míticas.
El mito de Kitsune (kyuby)
El mito de Kitsune, también conocido como Kyubi en japonés, es una leyenda fascinante que se remonta a la mitología japonesa y se centra en los zorros, especialmente en aquellos con poderes sobrenaturales y la capacidad de cambiar de forma. Uno de los relatos más conocidos es el del zorro de nueve colas, un ser celestial de gran poder y sabiduría Según la leyenda, los kitsune son zorros que han vivido durante siglos y han acumulado una gran cantidad de conocimiento y habilidades mágicas. Se cree que los más poderosos pueden adquirir múltiples colas, siendo el zorro de nueve colas el más poderoso de todos. La historia del zorro de nueve colas a menudo se centra en su relación con los humanos. Se dice que estos zorros pueden tomar forma humana y a menudo lo hacen para interactuar con la gente. Pueden ser benévolos o malévolos, dependiendo de su disposición y de cómo son tratados por los humanos. Una de las historias más famosas sobre el zorro de nueve colas es la leyenda de Tamamo-no-Mae. En esta historia, Tamamo-no-Mae es una mujer increíblemente hermosa que es en realidad un kitsune con forma humana. A través de su encanto y manipulación, logra ganarse el favor del emperador. Sin embargo, un sacerdote astuto descubre su verdadera identidad y revela que es un zorro de nueve colas que ha estado causando estragos en la corte imperial. Tamamo-no-Mae es finalmente derrotada y su espíritu es sellado en una piedra. versión de la historia del zorro de nueve colas involucra al dios Inari, el dios del arroz y la fertilidad, quien se cree que tiene una afinidad especial con los kitsune. En esta narrativa, el zorro de nueve colas puede ser un mensajero o un protector de los santuarios de Inari. El mito del zorro de nueve colas sigue siendo una parte importante de la cultura japonesa, y los kitsune son a menudo retratados en el arte, la literatura y la cultura popular como criaturas místicas y fascinantes con un poderoso vínculo con el mundo espiritual y natural.
- Santuario Fushimi Inari Taisha (Kioto): Este santuario sintoísta es famoso por sus miles de torii (puertas sagradas) rojas que forman un impresionante túnel a través de los senderos que conducen a la montaña Inari. s un lugar impresionante para explorar no solo por su belleza natural y arquitectura, sino también por su profunda conexión con la mitología japonesa y su asociación con los zorros y el legendario Kyubi. Los visitantes pueden disfrutar de caminatas por los senderos del santuario, explorar los numerosos torii rojos y aprender más sobre la rica historia y tradiciones del lugar.
- Santuario Toyokawa Inari:: Ubicado en la ciudad de Toyokawa, Prefectura de Aichi, este santuario está dedicado al dios Inari y es conocido por sus estatuas y representaciones de kitsune. El santuario alberga miles de figuras de zorros, algunas de ellas con diferentes atributos y expresiones que representan diferentes aspectos de la naturaleza de los kitsune.
La leyenda de los 47 ronin
La historia de los Cuarenta y siete ronin, conocida en japonés como "Chushingura", es una de las leyendas más famosas y
veneradas en la historia de Japón. Basada en un evento real que ocurrió durante el período Edo en el siglo XVIII, la historia
narra el sacrificio, la lealtad y la venganza de un grupo de samuráis sin amo.
Durante el período Edo en Japón, el señor feudal (daimyo) de Ako, Asano Naganori, es enviado a Edo para participar en una
ceremonia en el castillo de Edo. Durante su estancia, Asano es insultado y humillado por el daimyo Kira Yoshinaka. A pesar de
los insultos, Asano intenta contener su ira, pero en un momento de provocación extrema, ataca a Kira dentro del castillo. Este
acto de violencia dentro del castillo es una grave violación del protocolo y Asano es condenado a cometer seppuku (suicidio
ritual).
Después del suicidio de Asano, sus samuráis, ahora ronin (samuráis sin amo), se quedan sin líder y sin rumbo. Entre ellos se
encuentra Oishi Kuranosuke, uno de los leales vasallos de Asano. A pesar de estar desposeídos de su señor, Oishi y los ronin
juran vengar la muerte de Asano y restaurar su honor.
Los Cuarenta y siete ronin trazan un plan meticuloso que lleva varios años en ejecutarse. Durante este tiempo, fingen
desinterés y decadencia, ocultando sus verdaderas intenciones y evitando levantar sospechas. Oishi, en particular, parece ser
un borracho deshonrado y se retira a una vida de libertinaje.
El plan de venganza de los ronin finalmente llega a su clímax en una noche fría de diciembre. Mientras Kira y sus hombres están
desprevenidos, los Cuarenta y siete ronin atacan su residencia en Edo. En una feroz batalla, logran vengar a su señor, matando
a Kira y demostrando su lealtad y honor hasta el último momento.
Después de la venganza, los Cuarenta y siete ronin saben que han infringido las leyes del shogunato y que su acción podría ser
castigada con la muerte. Con la cabeza de Kira en una bandeja, los ronin se entregan pacíficamente a las autoridades. Después
de un juicio, son sentenciados a cometer seppuku como castigo por su acción.
Los Cuarenta y siete ronin mueren con honor, cumpliendo su deber y vengando la muerte de su señor. Su acto de lealtad y
sacrificio se convierte en una leyenda venerada en Japón, celebrada por su devoción a su señor y su código de honor samurái.
La tumba de los Cuarenta y siete ronin, ubicada en el Templo Sengaku-ji en Tokio, se convierte en un lugar de peregrinación y
reverencia para aquellos que desean honrar su memoria y su legado.
- Templo Sengaku-ji (Tokio): Este templo es conocido por albergar las tumbas de los Cuarenta y siete ronin, así como un museo que cuenta la historia de su lealtad y venganza. Se encuentra en el distrito de Takanawa en Tokio, y es un lugar de gran importancia histórica y cultural. Cada año, el 14 de diciembre, se celebra una ceremonia conmemorativa en el templo para honrar la memoria de los Cuarenta y siete ronin y recordar su sacrificio.
Momotaro
La leyenda de Momotaro da inicio en una era antigua de Japón, en la cual vivían pacíficamente un matrimonio de ancianos que jamás logró tener hijos. A pesar de ya haber pasado sus mejores años, ambos seguían deseando formar una familia, con un fuerte y sano bebé al que pudieran criar juntos. Ambos ancianos eran muy trabajadores, el hombre subía la montaña cada día para ir a cortar leña, mientras que la mujer se dirigía al río, para lavar la ropa de ella, su esposo y un par de vecinos que le pagaban por ello. Cierto día, mientras la anciana cumplía con su trabajo en el río, vio desde lo lejos un durazno enorme, el doble de grande que su cabeza, el cual estaba siendo llevado por la corriente, acercándose cada vez más al lugar donde se encontraba la anciana. Al verlo, la anciana se puso muy contenta de solo pensar en comer aquel maravilloso fruto con su esposo. Ella esperó pacientemente a que el durazno llegara hasta ella. Ya con la fruta en sus brazos y su trabajo terminado, colocó todo su esfuerzo en cargarlo hasta su casa, esperando ansiosa ver el rostro de su amado esposo al ver el gigantesco durazno. Una vez en casa, ambos comenzaron a cortar la fruta, hambrientos, pero, se detuvieron al escuchar el llanto de un bebé. Sorprendidos, abrieron con mucho cuidado el durazno, encontrando dentro de sí a un bebé de enérgico y sano. El matrimonio aceptó la llegada del niño con mucha felicidad, pensando que debía tratarse de obra de los dioses, quienes habían escuchado al fin sus plegarias. Así nació Momotaro, cuyo nombre se debe a la palabra japonesa “momo”, que significa durazno, y “taro”, que era un nombre común en esa época. Ambos criaron al niño como si se tratase de su propio hijo, llenando su vida de amor, y asegurándose de que tuviera una buena educación. Momotaro gracias a todo esto creció para convertirse en una buena persona, con muchos conocimientos y una gran habilidad para el combate. El pequeño niño nacido de la fruta vivió casi toda su vida sin grandes problemas, con el apoyo incondicional de sus padres adoptivos, y todo su amor. Fácilmente pudo haber vivido pacíficamente para siempre si no hubiera sido por los ogros. Estas criaturas malignas gozaban de ir al pueblo donde Momotaro y sus padres vivían, para robar y asesinar sin piedad. Ante estas atrocidades, los pueblerinos escogieron a las personas con mejores dotes de lucha para ir a enfrentarlos, entre ellos, estaba Momotaro. Al inicio, sus padres no estaban nada contentos con esta decisión, no queriendo separarse de Momotaro, sin embargo, sabían que era lo mejor, y que con su talento podría volver sin complicaciones, así que no tuvieron más opción que dejarlo ir a luchar contra aquellas bestias. Momotaro era un joven amable, valiente, y responsable, que tenía un gran sentido del deber con su aldea y sus padres, quienes lo acogieron a pesar de su extraño origen. Por esto, él fue gustoso a enfrentarse a los ogros, asegurando que podría hacerlo por sí mismo, para no poner en peligro a otros. Así, Momotaro comenzó su camino hacia la isla de los demonios, en donde vivían estos ogros, buscándolos sin descanso. En su camino, se encontró con un perro, quien comenzó a seguirlo luego de que este le ofreciera un poco de su comida, de la misma forma, un mono y un faisán hicieron lo mismo, encantados de poder ayudar a quien les había ofrecido su comida tan amablemente. Una vez en la isla, Momotaro y sus amigos, el perro, el mono y el faisán, rodearon a los ogros que se encontraban borrachos en ese momento, celebrando por todo lo que habían logrado robar a los demás. Esperaron a que cayeran dormidos para atacarlos, con el perro mordiéndoles, el mono golpeándolos, y el faisán sacándoles los ojos. En poco tiempo los ogros comenzaron a rogar misericordia, atemorizados por aquel ataque sorpresa. Momotaro, a pesar de todo lo malo que habían hecho, decidió perdonarlos, con la condición de que regresaran lo robado y se fueran lejos. Es así como Momotaro consiguió devolverle la paz y seguridad al pueblo, luchando contra cualquier ser que intentara hacer daño a su aldea, y a quienes vivían allí. Esta leyenda tiene muchas variaciones. En algunas Momotaro cuenta que los dioses lo enviaron con el objetivo de vencer a los demonios, en otras dicen que los dioses lo enviaron para darle a la pareja de ancianos un hijo. En algunas Momotaro se ofrece como voluntario para ir a derrotar a los demonios y en otras es el pueblo quien lo elige para ir a cumplir dicha misión. También existen variaciones en la comida que Momotaro lleva durante el viaje, en algunas historias lleva kibi dango, en otras oniguiri y en otras mochi. El desenlace de la historia también cuenta con variaciones, en algunas los demonios son asesinados por Momotaro y sus compañeros mientras dormían, en otras no los asesinan, si no que llegan a un acuerdo y los demonios prometen no volver a la aldea. Se dice que Momotarō es un héroe local de la Prefectura de Okayama, pero esta creencia fue inventada en la época moderna y no es aceptada en los círculos académicos. De todos modos, existen lugares en Okayama que puedes visitar y en el que encontrarás claras referencias a estas leyendas.
- Estación de Okayama: Fuera de esta estación podemos encontrar una estatua dedicada a esta leyenda donde se encuentran Momotaro con sus 3 fieles compañeros (el perro, el mono y el faisán). No muy lejos de ahí también podremos encontrar el Jardín Korakuen y el famoso Castillo de Okayama, el cual suele utilizarse de fondo en esta fábula y te recomendamos visitar.
La leyenda de Tanabata
Es una historia de amor romántico que tiene sus raíces en la mitología china, pero se ha convertido
en una tradición profundamente arraigada en Japón. La historia se centra en dos amantes: Orihime y Hikoboshi.
La Leyenda de Tanabata
Orihime, la Princesa Tejedora, es la hija del dios celestial Tentei. Orihime era una tejedora talentosa que tejía
hermosas telas junto al río celestial Amanogawa, que es la Vía Láctea. Pasaba sus días trabajando diligentemente,
lo que complacía a su padre, pero Orihime se sentía triste porque, debido a su trabajo constante, no tenía tiempo para conocer
a alguien y enamorarse.
Preocupado por la felicidad de su hija, Tentei organizó un encuentro entre Orihime y Hikoboshi, el Pastor de Vacas, quien vivía
al otro lado del Amanogawa. Hikoboshi era un joven apuesto y trabajador, y cuando se conocieron, Orihime y Hikoboshi se
enamoraron perdidamente el uno del otro.
Sin embargo, su amor trajo consigo un problema. Absorbidos por su mutua compañía, ambos comenzaron a descuidar sus
responsabilidades. Orihime dejó de tejer telas finas y Hikoboshi descuidó su trabajo de pastorear las vacas, lo que causó caos
en el cielo. Tentei, enfurecido por su negligencia, decidió separarlos y los ubicó en lados opuestos del Amanogawa,
prohibiéndoles verse.
Orihime, devastada por la separación, lloró amargamente y suplicó a su padre que le permitiera ver a Hikoboshi. Conmovido por
las lágrimas de su hija, Tentei permitió que los amantes se reunieran una vez al año, el séptimo día del séptimo mes del
calendario lunar, siempre y cuando hubieran cumplido con sus responsabilidades.
La Celebración de Tanabata
La leyenda de Tanabata se celebra en Japón mediante el festival del mismo nombre. Durante el festival, la gente escribe sus
deseos, a menudo relacionados con el amor, el estudio y la prosperidad, en tiras de papel llamadas "tanzaku" y las cuelgan
en ramas de bambú. Estas decoraciones de bambú a menudo se ven en hogares, tiendas y lugares públicos.
El festival de Tanabata varía en la fecha de celebración según la región, pero generalmente se lleva a cabo el 7 de julio del
calendario gregoriano o en agosto, dependiendo de la adaptación del calendario lunar tradicional. Algunas de las celebraciones
más grandes y conocidas de Tanabata incluyen desfiles, fuegos artificiales y coloridas decoraciones que llenan las calles,
especialmente en ciudades como Sendai y Hiratsuka.
Tanabata no solo celebra el romance entre Orihime y Hikoboshi, sino que también es una ocasión para que las personas expresen
sus propios deseos y esperanzas, conectando la antigua leyenda con las aspiraciones personales modernas.
Hay varios lugares en Japón que celebran la leyenda de Tanabata, y algunos de los festivales más famosos se llevan a cabo
en estas localidades:
- Sendai Tanabata Matsuri: Uno de los festivales de Tanabata más famosos de Japón, celebrado en Sendai, en la prefectura de Miyagi. Este festival se lleva a cabo del 6 al 8 de agosto y es conocido por sus impresionantes decoraciones de papel y bambú que adornan las calles.
- Tanabata en el Santuario de Kanda Myojin: En Tokio, el Santuario de Kanda Myojin celebra Tanabata con decoraciones y eventos especiales. Es un lugar significativo para aquellos que desean experimentar la tradición de Tanabata en la capital japonesa.